En 1854, la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, manda construir una villa sobre los acantilados que dominan la Grande Plage. Esta villa — la Villa Eugenia — transforma para siempre el destino de Biarritz.
De pueblo de pescadores a capital imperial
Antes de la Villa Eugenia, Biarritz era un pueblo de pescadores de ballenas y de bañistas de origen español que venían a tomar baños de mar por prescripción médica. Con la llegada de la corte imperial, toda la nobleza europea siguió. Los zares rusos, la reina Victoria, el rey Alfonso XII de España.
La Villa Eugenia hoy
La Villa Eugenia se convirtió en el Hôtel du Palais en 1893. Es hoy el único palace de Biarritz, con vistas directas al océano y a la Grande Plage. El edificio ha conservado su arquitectura napoleónica III.
El legado
Biarritz conserva de esta época sus villas belle époque, sus establecimientos de baño, su casino y su arquitectura ecléctica que mezcla el estilo vasco con los caprichos de la aristocracia europea del siglo XIX.