Hay bares que resisten. No porque sean de moda, sino porque llevan décadas siendo lo que son y han decidido no cambiar. En Biarritz, sobreviven algunas bodégas que datan de antes del boom turístico de los años 2000.
La bodéga vasca, un tipo específico
La bodéga no es un bar español importado. Es un local de barrio, con mostrador de zinc o madera, vino en jarra o en copa pequeña, tapas simples. La conversación es el principal producto servido.
El Callejon
El Callejon, abierto en 1990, es la bodéga vasca más antigua de Biarritz. Mosatrador de madera, vinos del País Vasco, pintxos auténticos. El jueves: velada Whisky & Brasas desde las 19h. Una dirección que forma parte del tejido social de la ciudad.
Lo que hace que duren
Los clientes habituales que vuelven todos los años. Un precio razonable que no ha triplicado a fuerza de temporadas altas. Un patrón que conoce los nombres. Y una cocina sin pretensiones que sigue haciendo bien lo que siempre ha hecho bien.