Con motivo del foro Waves of Change 2026, la Ciudad de Biarritz oficializó su adhesión a la Coalición por una IA sostenible. Un compromiso defendido sobre el terreno por Jean-Baptiste Dussaussois-Larralde, primer teniente de alcalde delegado de medioambiente, que representó a la ciudad vasca junto a Cascais, Santa Cruz y Yoff.
Una adhesión anunciada en el foro Waves of Change
Fue Vincent Jéchoux, director regional de medioambiente de la Región Nueva Aquitania, quien anunció la entrada de la Ciudad de Biarritz en la Coalición por una IA sostenible, durante el foro Waves of Change celebrado en Biarritz del 1 al 3 de junio de 2026. Sobre el terreno, fue Jean-Baptiste Dussaussois-Larralde, primer teniente de alcalde delegado de medioambiente, quien representó al ayuntamiento.
Jean-Baptiste Dussaussois-Larralde, la voz de Biarritz en la mesa internacional
Más allá de la firma, fue en los intercambios donde el teniente de alcalde defendió los colores de la ciudad. Jean-Baptiste Dussaussois-Larralde participó en el taller «Las ciudades costeras, la IA sostenible y el océano», junto a representantes de Cascais (Portugal), Santa Cruz (California) y Yoff (Senegal).
Tres ciudades, tres continentes, un mismo horizonte: el océano. Para Biarritz, cuya identidad entera se confunde con su costa, no es un asunto abstracto. Ver a un cargo electo de nuestra ciudad sentarse a esa mesa, y plantear allí la cuestión del litoral, recuerda que los grandes debates mundiales sobre la inteligencia artificial se juegan también a la altura de nuestras playas.

Una coalición nacida en París
Impulsada por el Estado francés, la Coalición por una IA sostenible se lanzó en febrero de 2025 durante la Cumbre internacional para la acción en IA, en París, bajo el auspicio de Francia, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Reúne a gobiernos, industrias, instituciones de investigación y sociedad civil en torno a un objetivo común: alinear el desarrollo de la inteligencia artificial con los objetivos medioambientales mundiales.
Dos principios para una IA sostenible
El concepto se basa en una doble dimensión, resumida por sus impulsores como «la IA verde» y «la IA para el medioambiente».
El primer eje busca reducir la huella de la propia IA. Entrenar y hacer funcionar estos modelos consume enormes recursos — electricidad, agua, materias primas. La idea es concebir sistemas más sobrios, que integren desde su diseño una serie de principios destinados a limitar ese consumo. Para hacer esos esfuerzos medibles y comparables, más de treinta socios públicos y privados elaboraron una primera hoja de ruta internacional de evaluación del impacto medioambiental de la IA, y la Agencia Internacional de la Energía lanzó un observatorio mundial para anticipar las necesidades energéticas de los centros de datos.
El segundo eje, en cambio, moviliza la IA como herramienta al servicio del medioambiente: modelización del clima, gestión de los ecosistemas y los recursos, optimización del consumo de energía o seguimiento de la deforestación.
El océano, nueva frontera de la coalición
Es precisamente ahí donde Biarritz tiene todo su sitio. Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano, la coalición lanzó un eje dedicado, «IA & Océano», para federar a investigadores, administraciones locales, innovadores y financiadores en torno a la preservación de los ecosistemas marinos. El taller sobre «Las ciudades costeras, la IA sostenible y el océano», en el que participó Jean-Baptiste Dussaussois-Larralde, se inscribe en esta dinámica: poner la tecnología al servicio de un litoral que, aquí, forma parte de nuestra vida cotidiana tanto como de nuestra identidad.
¿Y para los biarrotas?
Seamos claros: adherirse a una coalición es, ante todo, un compromiso de principio. Ningún presupuesto ni ninguna obra se deriva automáticamente de una firma. Lo que contará es lo que la ciudad haga con ello.
El reto local, en cambio, es bien concreto. Nuestros acantilados retroceden y la Côte des Basques es objeto de obras de refuerzo costosas y repetidas, sin garantía de frenar la erosión. Si la IA sostenible debe tener sentido para Biarritz, es aquí donde la esperamos: vigilar y anticipar la línea de costa, controlar la calidad de las aguas de baño, gestionar mejor la energía. En condicional, por ahora.
Queda una paradoja que no conviene esquivar: presentar como «verde» una tecnología que devora electricidad, agua y materias primas. El verdadero éxito de esta adhesión se medirá en hechos, no en una foto de foro. Volveremos sobre ello.
Más información: greentechinnovation.fr
La redacción